Por qué una web lenta te está costando clientes
Si tu web tarda en abrir, la gente se va antes de ver nada. Te contamos por qué la velocidad es lo primero que deberías mirar.
Imagina que alguien busca lo que ofreces, hace clic en tu web… y se queda mirando una pantalla en blanco dos segundos. La mayoría no espera: cierra y se va a la siguiente. Cada segundo de más en cargar se traduce en visitas que se pierden antes incluso de saber qué haces.
La velocidad no es un capricho técnico. Google la usa para decidir a quién enseña primero, así que una web lenta posiciona peor y, encima, convierte peor. Es el doble castigo: te ven menos y, de los que te ven, se quedan menos.
La buena noticia es que casi siempre tiene arreglo. Las webs pesadas, llenas de plugins y plantillas recargadas, son las que más sufren. Con un enfoque ligero y moderno, una web puede abrir prácticamente al instante incluso desde el móvil con mala cobertura.
Si notas que tu web va lenta, no lo dejes pasar: probablemente estés perdiendo clientes sin enterarte. Una revisión rápida te dice cuánto tardas hoy y qué se puede mejorar.